PUEBLO SAN JUAN CHAMULA

Comparto con ustedes una experiencia rara, llena de gran misterio y que aun no logro entender, la tradición religiosa en la comunidad de San Juan Chamula en el estado de Chiapas, mírenlo ustedes miam@s...
Desde hace muchos años la comunidad de San Juan Chamula, a 11 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas,  es un lugar que ha llamado la atención de turistas mexicanos y extranjeros debido a su peculiar religiosidad. San Juan Chamula es habitado por una comunidad Tzotzil católica que además incluye en sus celebraciones creencias de origen prehispánico.

Uno de los ejemplos más representativos de la fe católica en San Juan Chamula, tiene lugar en su iglesia, cuyo interior huele a copal y solo es alumbrado por cientos y cientos de veladoras de colores que se ofrendan a los santos. El fiel llega, coloca una veladora u ofrenda al santo de su devoción y empieza a rezar -haciendo este rito sentado, de pié o hincado, ya que la iglesia no cuenta con bancas ni retablos. Dentro de este templo esta estrictamente prohibido tomar fotografías, por una parte debido a las creencias de la gente y por otro lado de respeto a los fieles y a los santos. Es una experiencia religiosa tanto para el universo tzotzil que acude al templo como para el mismo visitante que llega para ser parte de una experiencia mágica y sin igual.
San Juan Chamula es un pueblo rodeado de misticismo e historias secretas que se han cuidado celosamente. Dicen los tzotziles de esta población ubicada en las alturas de Chiapas que las piedras al igual que los humanos y los animales, son capaces de cobrar vida; y estas a su vez, dejan un mensaje de respeto por la naturaleza y por las creencias de sus habitantes.    En otros tiempos, en esta población había un hombre negro muy malo y temido el cual guardaba o poseía poderes para causar la muerte a sus enemigos; Además, nadie podía hacerle daño ya que ni flechas ni armas eran suficientes contra él, ni siquiera para causarle la más mínima herida. Su aspecto era como de un brujo cuyos ojos blancos y tez negra recordaba a las aves de mal agüero.
Ese negro al que todos temían y respetaban debido a sus grandes poderes y conocimientos, era un hombre solitario, un chamán que se comunicaba con la naturaleza, sin embargo poco se conocía de él y de su origen; lo que sí es bien sabido, es que nadie podía tenerlo de enemistad.
En aquellos remotos tiempos no había iglesia en el pueblo, por lo cual todos los habitantes se sentían preocupados por ello; así varios aborígenes decidieron reunirse y pedirle al negro que los ayudara con sus poderes a construir un templo en el cual pudieran ellos rendir culto a sus creencias religiosas y rituales ancestrales.
Entrada con peculiares características.
El negro al escucharlos y ver la necesidad de los habitantes decidió ayudarlos y comenzó a caminar por el pueblo seguido de varios de los aborígenes; De pronto, se detuvo en un punto específico al norte de la cabecera municipal. Un silencio arrasador se apoderó del momento, los pobladores nerviosos pero a la vez curiosos esperaban ver lo que los poderes del negro podían lograr.
Así este enigmático personaje comenzó a girar en su mismo eje y a silbar muy fuerte, como si se tratara del viento y sin una pausa alguna que le permitiera interrumpir su concentración, fue entonces cuando el silbido comenzó a replicar en las montañas cercanas devolviendo el eco de dicho sonido.
Lo siguiente fue lo más temible, los asistentes espantados por lo que sus ojos veían, eran testigos de un acontecimiento que jamás olvidarían… el silbido era un llamado a las piedras de los cerros y estas empezaron a moverse como si estuvieran liberándose de algo.
Las rocas comenzaron a tomar forma de carneros de dos colores: blancos y negros, esto dependía del color de la roca. Nunca se había visto semejante transformación. Así los animales por instinto empezaron a galopar desde los cerros bajando rápidamente en una forma desordenada y desenfrenada, hasta llegar al punto de encuentro en la planicie donde estaba el negro cabrón.
Los aborígenes no daban crédito a lo que veían. El primer carnero negro en llegar dio un salto en el aire, para cuando tocó el suelo se convirtió en piedra nuevamente. Acto seguido, los demás animales conforme saltaban se iban convirtiendo en rocas, una sobrepuesta de la otra formando las paredes del templo que tanto desearon los pobladores: la iglesia de Chamula.

Solo es permitido tomar fotografías en la parte de afuera


Una rara pero grata experiencia

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Bien, mucho mejor. Trata de que el tercer párrafo quede con el mismo espaciado que el resto. Y no olvides las etiquetas en cada posteo

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